No es mi intención alarmar a nadie con el tema tratado anteriormente sobre el uso de determinado dinero electrónico y más estríctamente en el denominado Bitcoin. Simplemente, exponer una realidad, crear debate, hacer una reflexión y, sobre todo, introducir un preámbulo para iniciar un nuevo apartado dedicado a las diferentes formas de pago que podemos utilizar en la red de redes. Apartado básico, una vez decida nuestra inmersión en el mundo de la empresa, sea electrónicamente o no.

No hay buen comercio electrónico que se precie, sino cuenta con una buena, práctica y segura instalación de pasarela de pagos. En la transacción electrónica, exactamente igual que en el comercio tradicional, la liquidación monetaria de una operación comercial, entre el comprador y el vendedor, se realiza de la forma más sencilla conocida: uno paga y el otro cobra y, a veces, para realizarla, actua un intermediario de por medio. Ahora estarás pensando que me quedé tan pancho con esta explicación.

Pero como mayor ejemplo de carácter diferencial con el comercio tradicional -donde el dinero en efectivo es aún una de las opciones más utilizadas-, en el ámbito del comercio electrónico, el intermediario es absolutamente imprescindible para llevar a buen puerto nuestras transacciones comerciales. Tener un amplio conocimiento de las diferentes formas de pago posible en el ámbito de Internet, es vital para llevar a buen puerto nuestro proyecto.

La transacción económica tiene que ser fiable, segura y confiable, sino el fracaso… y los problemas estarán asegurados. Desde los primeros inicios del comercio electrónico, las entidades financieras han puesto todo su empeño en que esto fuera así. Básicamente, los modelos de pago online más conocidos, basaban su operativa en nuestras tarjetas de crédito. Los sistemas de monederos electrónicos más habituales en los albores del comercio electrónico utilizaban pasarelas de pago instalados directamente en la tienda online. Para ello, se instalaban plugins desarrollados por las propias entidades con el fin de aceptar implicitamente en la tienda online las tradicionales tarjetas de crédito o débito, Visa, Mastercard, 4b, etc., al estilo del tpv habitual. En la actualidad, este sistema, está siendo reemplazado por el pago derivado; es decir, por intermediarios, que no se yo sí tan siquiera tienen la condición de financieros, que realizan este proceso. Su mayor exponente en los últimos años, es Paypal.

El pago derivado, como su propia palabra indica, es ni más ni menos, que ceder nuestra transacción a un tercero. En este caso, lo mejor es que dicho tercero sea de total confianza. La ventaja para el comprador radica en que no tiene que introducir los datos de su tarjeta de crédito, en ningún formulario para realizar el pago de la operación en cuestión. Paypal requiere de un registro previo en sus servidores, bien como compradores, bien como vendedores. Es en ese preciso instante cuando se facilitan los datos necesarios y requeridos para hacer cualquier operación comercial en comercios que acepten este tipo de cobro derivado. En el caso que nos ocupa, una vez registrados como vendedores, Paypal, nos facilita el correspondiente código html para incorporar a la tienda electrónica sus sistemas de procesamiento de cobro de un producto o servicio. El vendedor dispone de innumerables herramientas en el sistema que le permiten comprobar el estado de las diferentes transacciones efectuadas. En realidad, es un buen sistema para las dos partes. Pues después de varios años, Paypal, ha logrado ganarse la confianza de todos los actores requeridos en una transacción comercial.

Pero como habitualmente vengo defendiendo, la web está en continua evolución. Es un ente vivo en sí mismo, alimentado por millones de usuarios que diariamente introducen mejores y novedosas aplicaciones en los sistemas de todos los sectores de la web. Y en el mundo de la transacción económica no iba a ser menos, ya vimos un claro ejemplo con los Bitcoin. En este aspecto, han surgido nuevas formas de pago. Por ejemplo: Trustly, es un sistema de origen sueco, su principal ventaja, radica en que no es necesario ser poseedor de una tarjeta de crédito. Utiliza para su proceso, directamente nuestra cuenta corriente o de ahorro a través de la banca online, con lo cual, para el comprador, le simplifica el proceso de estar utilizando y manejando tarjetas de crédito que puedan generar cierta desconfianza a la hora de su uso a través de Internet. Y como no, nuestro querido y amigo Google, entre muchas de sus aportaciones altruistas a la sociedad, también ha implantado su servicio de pagos online -esta deja a un lado su espíritu más altruista, como no podía ser menos, hombre, que estamos hablando de dinero-. En definitiva, tanto como comprador, como vendedor, dispones de innumerables herramientas para realizar lo más común y habitual que esta sociedad pone a nuestra disposición: vender y comprar, que esta es la cuestión.

Por otra parte, los sistemas de pago electrónico, también han conseguido dar un impulso definitivo a los sistemas de captación de fondos al estilo “crowdfunding”. Sistemas como Paypal son imprescindibles para la recaudación de las aportaciones realizadas por los inversores en este tipo de plataformas. En este sentido, este tipo de sistemas pre-pago garantizan que los compromisos adquiridos por los mecenas de un proyecto concreto, no ejerzan su derecho al repudio de la transacción comprometida, asegurándonos la recepción de los fondos.

En el código QR que encabeza este capítulo, encontrarás amplia y detallada información referente a las diferentes formas de pago que, en este pequeño, pero intenso apartado, he intentado resumir.

Suerte, y a emprender. ¿Quién dijo miedo?

Crédito imagen: www.pixabay.com

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