En breve empezaremos a escuchar que existe una nueva aplicación para mensajería instantánea llamada "Telegram", y después de está escueta introducción, la respuesta a la presunta pregunta es obvia: "Telegram" es, ni más ni menos, una nueva aplicación para chatear y comunicarnos con nuestros amigos y contactos a través de nuestro móvil, es decir, otro Whatsapp.

Es verdad que esta nueva aplicación -está en el mercado desde agosto de 2013 para iOS y algún mes después para Android- presume de unas prestaciones, que según la propia compañia creadora de la app, se diferencia claramente de su más preciado competidor, sobre todo, en rapidez, capacidad y seguridad.  La verdad que es muy de agradecer que cuiden estos importantes detalles. Pero a mí lo que realmente me ha llamado poderosamente la atención, es la oferta que la empresa ha lanzado, como reto innovador, ofreciendo 200.000 dólares en Bitcoins -¡ojo!, no por instalarla y convertirse en nuevo usuario, ya quisiéramos, por supuesto-, si no para el hacker, aficionado, avanzadillo o experto en seguridad informática que descifre sus mensajes encriptados. Con esta generosa aportación intenta demostrar que en este campo no tiene rival. Pero me da a mí, que en este aspecto, los usuarios de mensajería instantánea, que somos muchos -si no que levante la mano quién esté leyendo este artículo y no tenga instalada una de estas apps- no estamos excesivamente preocupados, aunque detrás de nuestras conversaciones esté la mismísima NSA.

La empresa, en su presentación, ya se ocupa de convencernos de que es la mejor, más rápida, segura y la que ofrece mayores prestaciones dentro del sector de la mensajería instantánea. Además, presume de que es gratuita y no contiene publicidad. Con esta carta de presentación ¿quién se resiste? Viene a intentar hacerse un "huequecillo" en el atomizado mundo de la mensajería. Pero, en mi opinión, no lo tiene nada fácil. Capturar los corazones... y smartphones de unos usuarios bastante inmovilistas -o eso creo yo- en lo que a explorar nuevas aplicaciones se refiere, no es nada sencillo.

No me queda nada más que desearles toda la suerte del mundo. Bienvenidas sean aplicaciones, que aunque no terminen de encajar del todo entre los usuarios, sirvan para apretar las clavijas y poner las pilas a aquellas apps que están empezando a acomodarse en un sector que debe estar en contínua ebullición y evolución.





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