El crowdfunding:

Por fin el Gobierno se ha decido a regular este sistema de captación de fondos. Recientemente se ha puesto manos a la obra y ha dado a conocer un borrador de inicio de tramitación de Ley, atajando algunas de las cuestiones más elementales y sensibles en lo referente al crowdfunding. Yo, en alguna ocasión, he dejado meridianamente claro mi posicionamiento y simpatía a favor de este sistema. Pero también creo en la urgente necesidad de que sea regulado. La propuesta para que estas nuevas entidades sean consideradas actores financieros y, así, pasen a ser auditadas e inspeccionadas por la CNMV, me parece una decisión muy acertada. 

Este tipo de financiaciones, basadas en la buena fe, “no pueden convertirse en una plataforma fácil de poner en marcha y sin ningún tipo de control, y menos para que se conviertan en sitios webs donde puedan campar a sus anchas estafadores y amigos de la ganga y el dinero fácil”, que desgraciadamente en esta nuestra sociedad, gente sin ningún tipo de escrúpulos, en ocasiones, son los más avezados en el uso de las nuevas tecnologías para su propio beneficio. Además, hay que proteger adecuadamente a los inversores y mecenas que a través de esta fórmula de financiación ayudan a muchos emprendedores, en el momento de poner la primera piedra para que estos terminen haciendo realidad las propuestas para iniciar su negocio. En la actualidad, en España, operan algunas plataformas que han alcanzado un gran prestigio en este sector, su buen hacer ha conseguido que importantes proyectos salgan adelante gracias a esta financiación en red. Por el bien de estas empresas, también, es importante su regulación.

Estas operadoras se merecen una adecuada Ley que regule su funcionamiento. De esta forma se conseguiría matar dos pájaros de un tiro; uno, la protección definitiva del inversor, y a la par del dinero de los proyectos en los que han participado, y dos, la propia protección de este tipo de empresas para que puedan competir con las debidas garantías en un sector en alza, evitando intrusismos indeseados y casos de fraude que pudieran perjudicar la imagen de un sector incipiente y con una gran proyección de futuro. Pero dicho todo esto, es necesario, antes de la regulación y tramitación definitiva de la nueva Ley, contar con todos y cada uno de las entidades que forman parte de este sistema de captación de fondos y que ya operan en este tipo de mercado con demostrado éxito gracias en esta novedosa fórmula de financiación.

Es necesario llegar acuerdos, y limar aspectos tan importantes, como el absurdo límite de 3.000 euros que el actual borrador refleja en lo relativo a la aportación máxima posible por inversor en un proyecto concreto. Asimismo, hay que reconsiderar, también, el importe máximo de recaudación propuesto a través del crowdfunding. Un millón de euros, hoy, no es precisamente la cantidad más apropiada ni deseada por los defensores del crowdfunding; pues, desgraciadamente, en mi opinión, se quedarían en el camino muchas iniciativas empresariales que requieren de una mayor financiación para arrancar y llevar a buen puerto su idea. Estoy seguro que, en breve, estos aspectos serán consensuados y tratados con sumo cariño por parte del Legislativo y se imponga la razón. De no ser así, mi blog seguirá siendo una fuente de opinión crítica, con el fin de aportar o sugerir nuevas e interesantes comentarios en este y cualquier otros temas de interés para mis queridos lectores.


Este texto forma parte del libro-blog: "En la red está tu oportunidad 2 - Emprendiendo" que en breve estará a la venta.

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