El sábado, 23 de Agosto de 2014, el Ayuntamiento de Guardo realizó un emotivo reconocimiento literario a dos extraordinarias personalidades de la Cultura, intensamente relacionadas con la localidad. Jaime García Reyero es uno de su más ilustres escritores y, a su vez, narrador de excepción de la historia de la Villa. Pero también, el Padre Agustino Quirino Fernández Fernández forma parte de la Historia Guardense. Su libro, "El Señorio de Guardo", es una de las obras más significativas de nuestra Historia. Por todo ello, yo quiero unirme personalmente a este homenaje:

Es de justicia mencionar en este texto a Jaime García Reyero, narrador de excepción de nuestra Villa. D. Jaime no es solamente parte incontestable de la sociedad Guardense por su laureada trayectoria laboral y profesional como buen “maestro de escuela”, en buena parte de la segunda mitad del pasado siglo XX… -yo soy testigo de ello-, sino que es, a su vez, su más ilustre escritor.

Sus libros, en simbiosis con él, forman parte imprescindible de la “Historia Escrita”, con mayúsculas, de la Villa. En verdad tengo que decir, que ha situado el listón muy alto… lo tengo claro, para mí, inalcanzablemente alto. No hay dato, anécdota, lugar, paraje, suceso, en definitiva, historia Guardense que no haya ya narrado magistralmente. Su maestría con las letras no ha dejado hueco para la improvisación. Si necesitas documentación sobre la localidad… ahí está la bibliografía de Jaime. Qué decir de sus excepcionales obras: “Guardo, sus gentes y su Historia”, “Guardo, sus nombres y sus hombres”, “Guardo, crónica de una década para la Historia (1930-1939)”, o su última publicación hasta este momento: “Historias singulares de Guardo”. Antes de que las nuevas tecnologías inundaran todo por doquier, facilitando enormemente la posibilidad de documentarse y abriesen a través de los blogs la oportunidad de escribir en la red, D. Jaime, con máquina de escribir al uso en el sencillo escritorio de su despacho de la Avenida de Asturias, trazaba prodigiosamente con su saber, rigurosidad e imaginación la histórica línea del tiempo de Guardo; hilvanando palabras, frases y párrafos, con el fin de perpetuar en el tiempo y para siempre, la vida de sus gentes. Gracias, D. Jaime, mi admiración y respeto hacia ti es absoluto.

Otro de mis sinceros reconocimientos, se le quiero expresar a D. Quirino Fernández Fernández, sacerdote de la Orden de San Agustín. El Padre Quirino es hermano de uno de las más ilustres personalidades de nuestra Villa, D. Emilio Fernández Fernández, uno de los médicos por excelencia de la localidad, ambos ya  fallecidos. El padre Quirino murió joven, a los 64 años de edad, en 1984, pero dejó una enorme impronta en la Historia de Guardo con la edición de su libro: “El Señorío de Guardo”. Su trabajo fue galardonado con el primer premio en el “Concurso de Valores Históricos de la Villa de Guardo” en mayo del año 1974. 

Según cuenta en su blog familiar, Ana Fernández Presa, hija de Don Emilio y Doña Carmen, el libro fue escrito por el padre Quirino a instancias de su padre, Don Emilio. “Lo escribió mi tío Quirino, sacerdote agustino, a instancias de mi padre. Todavía le recuerdo con los legajos de la iglesia parroquial escritos a mano y yo admirada de que pudiera leer esas letrujas. También investigó en el Archivo de Salamanca, el del Vaticano y supongo que varios archivos más. Dedicó mucho tiempo y era un gran historiador y muy minucioso. Creo que Guardo le debe bastante agradecimiento”, escribe Ana, visiblemente emocionada, en un grupo de Facebook.

Esta obra fue sin duda mi primera aproximación a la Historia escrita del municipio. Hasta ese momento, yo era uno más de los que asentía, “casi sin pudor”, el erróneo “dicho popular” y aseveración de que Guardo no tenía Historia -por ello, aquí, quiero pedir disculpas-. Craso error. Tal vez el pueblo carezca de patrimonio arquitectónico importante, que, aun así, tener tenemos; valga como ejemplo la valiosa pila bautismal románica ubicada en la Iglesia de San Juan, testigo mudo de miles y miles de niños bautizados. O la excepcional fachada de la Casa Grande, “La Casona”. Independientemente de todo ello, Guardo cuenta con el mejor patrimonio del cual debemos de estar plenamente orgullosos: las personas. Ostenta un sentimiento ancestral que es extraordinariamente importante para sus pobladores actuales, pasados o futuros: la Historia que sus gentes a lo largo de más de mil años han dejado escrita con su hospitalidad, trabajo, y, en muchas ocasiones, sangre, sudor y lágrimas.

Gracias a él, cuanto menos, yo, descubrí el origen del nombre de Guardo. Trabajo digno de las mejores investigaciones... para unos, leyendas... para otros. Quién no ha leído su relato sobre el topónimo Guardo. Según lo extractado de su más reconocido libro, el nombre de nuestro pueblo -Guardo, para los romanos; Tamaria, para los cántabros- deriva, según escritos del siglo X consultados por él, de los nombres: “Boardo-Buardo”, lo cual al padre Quirino le induce a pensar que los romanos llamaron a la localidad "Bucca ad ardum" o Boca de las Alturas, “que -cito textualmente- por sucesivas contracciones fonéticas iría pasando a Buccarduum, Bucardum, Bucardo, Boardo, Buardo, hasta terminar en el actual Guardo”. A mí, personalmente, me convence su explicación, cuanto menos me entusiasma, pues le da un cierto aire con prestancia señorial a nuestra localidad. En definitiva, en honor y reconocimiento a nuestro querido D. Quirino Fernández, te sugiero que te hagas con este importante legado escrito, que descubre excepcionales trazos de la Historia de Guardo. “El Señorío de Guardo”.

Fotos de Mari Paz Brugos

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