Tú seguro que sí eres de Guardo

Tú no eres de Guardo si no… por ejemplo... has comentado en el grupo de Facebook creado para tal fin a golpe de “faces” (textos personales y colectivos con mini recuerdos en 140 caracteres… o menos), textualizando al más puro estilo adoptado por la popular red social y rival de Facebook, Twitter. Tú no eres (…) es un grupo de carácter abierto en Facebook, activado por Raquel León, que ha generado un extraordinario movimiento socio virtual entre varios cientos (más de un millar) -de momento- de Guardens@s localizados geográficamente en cualquier parte del mundo, pero hay que decir, en este caso concreto, que todos y cada uno de los participantes ostentan un denominador común: el amor a su pueblo, a sus gentes y, por consiguiente, a sus propias raíces.


Las redes sociales son una poderosa herramienta de socialización, ahora ya si que no me cabe ninguna duda. Por ello, seguramente, Raquel, convencida de la poderosa atracción que ejerce la red social sobre las diferentes tipologías de seguidores en el estricto sentido de compartir experiencias, anécdotas, fotografías, documentos etc., tuvo la extraordinaria idea de poner en marcha este grupo de amigos Guardens@s en la más famosa red social del momento, Facebook. 

Es verdad que este tipo de iniciativas recorren de norte a sur y de este a oeste toda la geografía nacional a velocidades de auténtico vértigo. No es momento de buscar el germen inicial de este tipo de eventos que, sin duda alguna, pueden brotar simultáneamente y confluir en varios puntos a la vez, o en su caso, por qué no decirlo, incluso simultáneamente. Aun así, es muy oportuno agradecer a Raquel los buenos momentos que hemos pasado delante de la pantalla de nuestro móvil, algunos, y del ordenador, otros, lanzando Facerecuerdos al océano virtual de nuestro tiempo pasado gracias a la creación de este ingenioso grupo. 

Casi sin tiempo para darnos cuenta y en breve espacio de tiempo -prácticamente en los primeros siete días de su activación-, el grupo ya contaba con más de un millar de miembros activos; una considerable y nada desdeñable cantidad de usuarios dentro del movimiento Facebook, primordialmente Guardens@s y al que se iban uniendo exponencialmente más y más amigos de los primeros amigos… y de los amigos de aquellos primeros amigos Guardens@s (valga la redundancia) que formaron parte inicialmente de lo que ya se había convertido en una novedosa y tecnológica forma de escribir “una nueva y singular historia Guardense”. 

Y lo más inaudito de todo, todo ello (me reafirmo de nuevo), contado con pequeños micro mensajes, que permitían a los miembr@s del grupo relatar pequeños pero intensos trazos de historia, rescatados de la memoria de cada cual… de “allá” adónde estuviesen almacenados.

Es posible que aún no seamos conscientes de la trascendencia, que en términos sentimentales, puede provocar la creación de dicho evento entre la comunidad Guardense. Asimismo, es difícil hacerse una idea clara de en qué derivará tantos y tantos “Facerecuerdos” expresados voluntariamente y en ocasiones impulsivamente tecleados desde los ordenadores o móviles que, hoy, cada uno de nosotros, tenemos a nuestra disposición. Pero, en mi caso, yo sí tengo claro una cosa, las redes sociales socializan y sensibilizan a las personas ante un sentimiento común; consiguiendo plasmar en este ámbito y con gran facilidad una nueva forma de entender la Sociedad de la Información, al servicio del recuerdo de los demás. Una Sociedad de la Información y del Conocimiento, como vengo defendiendo constantemente, más libre, más versátil, más homogénea… sirviendo, en este caso, de soporte tecnológico irrenunciable para unir lazos, acercándonos, aún más, a todos y cada uno de los que compartimos recuerdos comunes en el tiempo, unidos ya para siempre por un mismo objetivo.


Esta es una de las grandes posibilidades que Facebook ha puesto a disposición de sus usuarios: la creación de grupos abiertos para compartir y poner en común todo tipo de información… sin lugar a dudas, por y para sus usuarios. En realidad, técnicamente, la creación de un grupo en esta red social es muy sencilla. No es el momento de hacer una descripción técnica del mismo, pues no viene al caso y en mi blog habrá oportunidad para ello y algo más. 

Pero sí quiero hacer una mención expresa al buen acierto de este grupo, derivado en lo relativo a lo complejo que es acertar en la temática, concepto y usuarios a los que va dirigido el evento en cuestión, pues es verdad que diariamente se crean miles, más bien yo diría cientos de miles de grupos en las redes sociales, que son abandonados por sus usuarios a los pocos días de pertenecer a ellos, al darse cuenta sus usuarios y ser plenamente conscientes de que no cumplen las expectativas para lo cual fueron creados. 

Pero en este caso, Raquel acertó. Conjugó a la perfección, para disfrute de sus posibles usuarios, lo que cualquier persona quiere encontrar en este tipo de redes: recuerdos, sentimientos, tecnología y, sobre todo, una nueva forma de reencontrarse con amigos comunes y, a la par... con los tiempos vividos. En este caso, todo ello unido a un sentimiento común: “Guardo gusta”.

Pero dicho esto, empezó a surgirme la duda -no sé si transcendental- sobre lo que en cientos de ocasiones he escuchado durante mis intervenciones de carácter tecnológico: “Eduardo… cuándo serás consciente de que Internet no llega a todo el mundo”. Aunque cada día que pasa estoy más convencido de que la red llegó, hace ya muchos años, para quedarse definitivamente entre nosotros. Pero también es verdad, que no hay información que se precie si no llega adecuadamente a todas las personas interesadas. Por dicho motivo, me puse manos a la obra… y me lié de nuevo, una vez más, la manta a la cabeza… 


Inmediatamente fui consciente de que el proyecto activado por Raquel merecía la pena que fuera plasmado en los habituales medios tradicionales: el libro impreso. Pues de esta forma, conseguiría llegar, sin duda alguna, a prácticamente la totalidad de los habitantes de nuestra localidad que estuvieran interesados en seguir los dichos y andanzas del ingenioso grupo. Y aquí estamos de nuevo, con el ánimo intacto para contar humildemente, y desde un nuevo punto de vista, los añorados recuerdos de las gentes de nuestro pueblo. Una villa cuya denominación ostenta el lujo de derivar de las sucesivas transformaciones, en el tiempo, de los hermosos vocablos: “la Boca de las Alturas”, Guardo.

Yo quiero agradecer, con sinceridad, a Raquel su acierto al crear para Guardo y sus gentes esta iniciativa. Un evento social y virtual en la más popular de las Redes Sociales del momento, que me ha inspirado para crear esta historia… Un relato construido a través de estos pequeños “Facerecuerdos”, capturados del grupo a golpe de impresión de pantalla. Sin Raquel y sin los miembros del grupo esto no sería posible. Este libro no tiene ningún sentido sin ellos. Ellos son básicamente toda la bibliografía en la que me he basado para construir este texto. Han conseguido ser mi memoria activa, cuanto menos hasta donde yo ya la había perdido, en algunos casos; o historias que desconocía por efecto del tiempo y no llegaban ya mis recuerdos y añoranzas, en otros. Son ellos los que han escrito esta Historia con mayúsculas, yo simplemente la he intentado adaptar a este formato, pues cada unos de los “Facerecuerdos” que iba leyendo del grupo, inundaban mi memoria de otros nuevas anécdotas acontecidas en el tiempo en mi vida y, por consiguiente, cada vez más fuertemente, causaban en mí la necesidad imperiosa de plasmar todo ello en este relato.


Quiero pedir disculpas si no consigo plasmar adecuadamente todos y cada uno de los mensajes que se han sucedido a lo largo de los días en el grupo abierto por Raquel. Pero la labor no ha sido fácil, ha sido ardua, muy ardua, está mal que yo lo diga, lo sé. Pero el sistema utilizado por Facebook, precisamente, no se caracteriza por facilitar adecuadamente el rescate de publicaciones ancladas en lo que ellos mismos denominan línea del  tiempo personal o colectiva. 

Aun así, quiero transmitir mi agradecimiento también a todos y cada uno de los miembros del grupo que han enriquecido con sus mensajes este relato y de los cuales no he podido insertar su correspondiente captura de pantalla, lógicamente por motivos de espacio. En este sentido, decir que en algunos casos por ser extemporáneos a mis “momentos” vitales. Pero quiero indicarles asimismo, que la lectura de sus relatos me ha servido para perfilar y dar forma a este texto.

La historia de un pueblo no solo la escriben los grandes narradores. En la era digital también la escriben los recuerdos emanados de la memoria viva de sus gentes. El “narrador de lo digital” solo tiene que ordenarlos. Esa ha sido mi labor, rescatar todos los mensajes posibles del sistema y, a través de ellos,  poner en valor a personas, circunstancias, lugares y anécdotas que, por sencillas que sean, tienen un gran calado cultural, tradicional y sentimental. Es una perfecta ocasión para recordar lugares emblemáticos tan característicos como nuestros antiguos cines, confiterías, kioskos de chucherías, establecimientos comerciales de ultramarinos, salas de ocio, parques, antiguos colegios, etcétera.

En este aspecto, en muchas ocasiones me habrás escuchado comentar: los Guardens@s tienen un especial talento para las nuevas tecnologías. No tengo ninguna duda, las redes sociales vertebran, acercan y consiguen un movimiento digital, focalizado en un mismo punto en común; un movimiento transversal que iguala por la base y consigue que a sus usuarios les sea más llevadera la distancia y añoranza por su pueblo, hace más fácil… pero que… mucho más fácil dicha añoranza...


Para mí, encontrar este grupo en las redes sociales fue toda una satisfacción. Inmediatamente,  me auto generó un sentimiento, especialmente encontrado entre los recuerdos y los momentos vividos en Guardo… en mi infancia, adolescencia, juventud y, también, por qué no, en los momentos actuales. Es curioso... prácticamente todos tenemos recuerdos en común… como si fuera parte de una misma historia vivida colectivamente.

Y más curioso es aún que, en un intenso fin de semana de un “frío” mes de Julio, se estaba escribiendo -tal vez sin saberlo hasta ese preciso momento-  la historia viva de las gentes de Guardo con trazos de oro llenos de sentimientos narrados a flor de piel, melancolía y entusiasmo en estos mini relatos virtuales… y como novedad… a través de las redes sociales. 

Cada cual aportaba su pequeño recuerdo, a su manera y forma libre de expresarse, sin pararse, en algunos casos, a mirar en la “forma”, pues la prioridad del momento era su hondo contenido… frases que salpicaban las pantallas de los demás componentes del grupo, intentando la supervivencia de sus palabras, convertidas ya en ese mismo instante en imborrables Facerecuerdos, Todo ello, dentro de un maremágnum de bites que chapucean en un enorme océano en esta inmensa aldea global y digital. Mini relatos escritos a golpe de teclado que, en algunos casos, procedían de cualquier lugar o punto de la geografía mundial.

Sí, como lo oyes, hay Guardens@s repartidos a largo y ancho de este insólito mundo. No es extraño encontrarte a algún paisano en cualquier lugar del mundo que, por motivos profesionales e incluso algo más lúdicos, estés visitando. Se producen encuentros con significativos hermanamientos entre conocidos -aunque solo sea de vista- verdaderamente emotivos en los lugares más insospechados del mundo. ¡Y qué momentos!, ¿verdad? Quién no se ha encontrado con algún vecino y en dicho encuentro no se ha parado a charlar animádamente con él y empezar a narrar con desatado y desmedido entusiasmo las vicisitudes acontecidas en su vida, lejos de su tierra natal, como si no nos hubiéramos visto nunca. Cuanto menos curioso, muy curioso.


En definitiva, por esto… por otras… por más razones…, por las comentadas anteriormente con más o menos entusiasmo… por sus gentes… por sus lugares… por sus personalidades… por los que están fuera… por los que se han quedado… por los Guardens@s… por sus visitantes… por nuestra historia… la oficial y la no tanto, y por muchas de las aventuras vividas, en ocasiones… algo noveladas… narradas a continuación en este libro; por todo ello, y por lo que, como bien dice mi buen amigo, Jesús María Villadangos (Mari el de la imprenta): 

“Orgullosos de ser de Guardo”.


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